Hay dos huequitos de erosión en frente al horno. Gracias por encontrar las palabras justas; cuando sea grande, ¿puedo ser como vos?
La casa esta viva, escuchémosla. El diálogo es eterno, pero esto es im
portante: habla de distintos tipos de ausencias y presencias...La casa vive, saludémosla (buen día casa). El té en hebras en la mañana, tazita del barrio chino. ¿Mis tostadas? Con queso y mermelada por favor. Ay ese umbral, se había vuelto invisible, pero supo cuando revelarse. ¡Ay, la radio! Buen día también a vos, Magdalena. Tantas vueltas con la radio, que vanas se ven esas discusiones ahora...Si ese mate hablara...Quenas, zampoñas, tamborcitos, maracas; el living me canta en el recuerdo. ¿A dónde fueron a parar? La cocina trata de abrazarme, pero hace mucho que no le devuelvo el gesto. ¿A dónde fue a parar todo? Los gestos, las manos, los ceños fruncidos, las caricias. Un año...¿Un año? ¿Qué quiere decir eso?
Podrías gritarme y hasta cachetearme casa, ¡pero no te escucho! No soy necia, estoy lastimada. Y no solo yo, el mate también esta rajado.
Quiero llegar al cielo pero no encuentro mi tiza. ¿Dónde esta mi inocencia?